Feeds:
Entradas
Comentarios

GATOS DE HIPPOLYTE TAINE

 

gatos-vguui-Marie Cécile Thijs- dos mil trece

 

“… en el principio nuestra raza fue salvaje, y aún  hay en los bosques gatos parecidos a nuestros primeros ancestros, los que atrapan de tarde en tarde un ratón de campo o un lirón, aunque más comúnmente lo que consiguen son tiros de escopeta. Otros, enjutos, con el pelo rapado, trotan por los canalones y encuentran que los ratones son más bien escasos. En cambio nosotros, criados en el colmo de la felicidad terrestre, movemos aduladoramente la cola en la cocina, damos pequeños gemidos tiernos, lamemos los platos hasta dejarlos vacíos y, como mucho, nos embolsamos una docena de palmadas al día.”

 

gatos-nnuui-Charles Burns

 

Así va hilvanando y contando su existencia -bajo la pluma de Hippolyte Taine – este animal, protagonista de “Vida y opiniones filosóficas de un gato” (Libros de la resistencia) , como harían en su momento los perros de Virginia Woolf o de Mujica Láinez , o también los que glosó Wislawa Szymborska,de los que aquí ya hablé.

 

gatos-uunnggr- Léonard Tsuguharu Foujita- mil novecientos treinta

 

“Los hombres, torpes copistas, – comenta el gato de Taine aludiendo a la música – se apiñan ridículamente en una sala baja, y dando saltitos, creen igualarnos. Es sobre la cima de los tejados, en el esplendor de las noches, cuando todo el pelo tirita, que se puede exhalar la melodía divina. Por celos nos maldicen y nos tiran piedras. Que revienten de rabia; nunca su voz insulsa alcanzará esos graves gruñidos, esas notas penetrantes, esos locos arabescos, esas fantasías inspiradas e imprevistas que ablandan el alma de la gata más rebelde y la dejan trémula, mientras que allí arriba las voluptuosas estrellas tiemblan y la luna palidece de amor.”

 

mujer.-rrvtt.-gatos.-Urszula Tekieli

 

De los gatos se han ocupado muchos escritores. Eliot anota en un poema:

“Siempre está en el lado equivocado de la puerta

y aunque solo hace un momento que salió, ya vuelve a querer entrar.”

Szymborska, la gran poeta polaca, añade que “cualquiera que conozca a los gatos aplaudirá dicha observación de Eliot. La vida del que tiene un gato se convierte en un constante abrir y cerrar de puertas. Con los perros hacemos ejercicio en espacios abiertos. Con los gatos, dentro de casa. En uno u otro caso salimos ganando, porque no hay nada peor para el estómago y el alma que ser víctima de la inercia y el marasmo.”

 

animales.- 98ggn.- gatos.- Théophile- Alexandre Steinlen

 

Otro gran poeta polaco, Zbigniew Herbert, describe al gato: ” Es todo negro, pero la cola la tiene eléctrica. Cuando dormita al sol, es la cosita más negra que uno pueda imaginarse. Hasta soñando atrapa ratolines asustados. Y te das cuenta por las uñitas que le emergen de sus garras. Es terriblemente cariñoso y malandrín. Se lleva a los pajarillos del árbol antes de que estén maduros.”

 

animales.-4ftty.-gatos.-Nishida Tadashige

 

En septiembre de 1970 el escritor francés Georges Perec sueña que en el suelo de su habitación aparecen gatos. “Por lo menos tres- escribe en su sueño -. Bolitas de pelo. Grito: “¡ya dije que ni gota de gato aquí! Cojo uno de los gatos, voy hacia la puerta y lo lanzo fuera. Me doy cuenta entonces de que entre el suelo y la puerta hay un espacio lo bastante grande como para permitir que entre un gatito.

 

animales.-55t77.-gatos.-Ralph Hedley

 

Gatos en sueños, gatos en reflexiones, gatos en poemas.

Borges dedica uno al gato:

“No son más silenciosos los espejos

ni más furtiva el alma aventurera;

eres, bajo la luna, esa pantera

que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto

Divino, te buscamos vanamente;

más remoto que el Ganges y el poniente,

tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa

caricia de mi mano. Has admitido,

desde esa eternidad que ya es olvido,

el amor de la mano recelosa.

En otro tiempo estás. Eres el dueño

de un ámbito cerrado como un sueño.”

 

animales.-88j- gatos.-Emil Ludin.-1930-1940

 

Y el gato de Hippolyte Taine reivindica su superioridad ante el perro: “ dado que la belleza – confiesa – consiste universalmente en el tacto, la gracia y la prudencia, ¿cómo admitir que un animal sea siempre brutal, aullador, loco, lanzándose a la nariz de la gente, corriendo tras los puntapiés y los desaires? Dado que el favorito, y obra maestra de la creación,  es el gato, ¿cómo comprender que un animal lo odie, corra tras él sin haber recibido un solo arañazo, y le golpee los riñones sin tener ni siquiera deseos de comer su carne?”

 

gatos-rrggy-Satoshi Okazaki

 

(Imágenes.-1.-Marie Cécile Thijs-2013/ 2.-Charles Burns/ 3.-Léonard Tsuguharu Foujita- 1930/ 4.-Urszula Tekieli/ 5.- Théophile- Alexander Steinlen/ 6.-Nishida Tadashige/ 7.-Ralph Hedley/ 8.-Emil Ludin/ 9.- Satoshi Okazaki)

 

 

 

 

 

 

Madrid-nnhhu-paseo del Prado-Francisco Brambilla- mil ochocientos veinte

 

“Pocos sombreros suelen verse en el Prado - escribe Théophile Gautier en 1840 con motivo de su “Viaje por España” -, donde dominan las mantillas, que son de encaje negro o blanco y se colocan en la parte posterior de la cabeza, en lo alto de la peineta; algunas flores puestas en las sienes completan el tocado, que es lo más encantador que puede imaginarse (…) El abanico corrige algo la pretensión al parisienismo: una mujer sin abanico es cosa que aun no he visto en España; las vi con zapatos de seda y sin medias, pero con abanico. A todas partes lo llevan, hasta a la iglesia, donde se encuentran grupos de mujeres de todas edades que rezan y se abanican con fervor mientras se santiguan (…) Las madrileñas son encantadoras, y de cada cuatro hay tres bonitas (…) Muchas tienen el pelo castaño, y no se dan dos vueltas por el Prado sin encontrar siete u ocho rubias de todos los matices, desde el rubio ceniciento hasta el rojo ardiente.

 

Madrid-paseo de las Delicias- Francisco Bayeu- mil setecientos ochenta y cuatro- pinterestMucho nos habían ponderado las manolas de Madrid, pero este tipo ha desaparecido como la grisette de Paris y la transtiberina de Roma; algo queda de ellas, pero despojado de su carácter primitivo; ya no tienen el traje atrevido y pintoresco; ya no existen las sayas de vivos colores bordadas con ramos ni el chapín de raso. En otro tiempo variaban el aspecto del Prado con su gallardo andar y su traje extraño. Hoy no se las distingue de la clase media. He buscado la manola en todos los rincones de Madrid, en las corridas de toros, en las Delicias, en el nuevo Recreo, en la Romería de San Antonio: nunca la he encontrado completa.

 

madrid-nyyf-manola de Pinazo Martinez- Museo de Bellas Artes- Valencia

 

Una vez, recorriendo el Rastro, me hallé en una callejuela desierta y allí la vi por primera y única vez. Era una muchacha alta, bien formada, de unos veinticuatro años. Tenia cutis atezado, firme y triste mirar, labios gruesos y un no se qué africano en el semblante. Enorme trenza de pelo azul a fuerza de negrura, se enrollaba en lo alto de su cabeza, sujeta con peineta de gran tamaño; arracadas de coral le colgaban de las orejas y un collar de lo mismo le rodeaba la garganta. Mantilla de terciopelo negro le servía de marco para cabeza y hombros (…) La ultima manola volvió la esquina del callejón y desapareció, dejando maravillados mis ojos.

mujer-nnbbgt-pasiega-soymasqurunamama wordpress

 

En el Prado he visto a algunas pasiegas con su traje característico; pasan por las mejores amas de cría de España y es proverbial el cariño que tienen a los niños. Llevan falda de paño rojo plegada, con ancho galón de oro, corpiño de terciopelo negro con bordado igual, y a la cabeza pañuelo de colores vistosos, acompañado todo ello de alhajas de plata. Suelen ser muy hermosas: ostentan carácter de fuerza y grandeza.”

 (Imágenes.-1.-paseo del Prado- Fracisco Brambilla.-1820/2. paseo del Prado- Francisco Bayeu-1784/ 3.-manola-Pinazo Martinez- Museo de Bellas Artes de Valencia/ 4.-pasiega.-soymasqueunamama wordpress)

ciudades-rrev-Hamburgo- Edouard Vuillard- mil novecientos trece

 

” Este es Vuillard, que mira los cargueros,

que pinta el balanceo de los mástiles,

que mira tanto que se desentiende.

La cabezonería del pintor,

la descripción del mundo, el inventario.

Este es Vuillard, el que mira los barcos.

Vuillard el de la barba vagabunda.

Este es Vuillard, el que pinta a un amigo

que escribe con un lápiz diminuto

o rasca en un papel o pega un sello.

Este es Vuillard, ojos definitivos.

Llega un momento en el que el retratista

se pinta, en camiseta, lavándose las manos,

como si descansara, como si regresara,

como si al fin quisiera pensárselo dos veces,

como si decidiera lavarse al fin las manos.

Azul es el color de una noche cualquiera

y verde es el color del mediodía.

Inaugura a diario las cosas de a diario.

Este es Vuillard el viejo.”

 

Alvaro García. -” Encuentro”

 

pintores-nubh - Édouard Vuillard- autorretrato- mil ochocientos noventa y tres

 

(Imágenes.-1.-Vuillard.-1913/2 – Vuillard – autorretrato.-1893)

 

SOÑADORES DE PALABRAS

sueños.-ttbhh.-Safwan Dahoul

 

“Las palabras sueñan que se las nombra”, escribió Léo Libbrecht. Y a su vez Gaston Bachelarden su “Poética de la ensoñación” (Fondo de Cultura),  recuerda cómo los nombres de las grandes cosas como la noche y el día, el sueño y la muerte, el cielo y la tierra, sólo cobran sentido designándose como “parejas”. La atención sobre las cosas y las palabras -tal cómo designamos con palabras a cuantas cosas nos rodean – ha interesado a muchos escritores. “Hay algo maravillosamente dulce – decía, por ejemplo, Charles Nodieren este estudio de la naturaleza, que destina un nombre a todos los seres, un pensamiento a todas las palabras, afectos y recuerdos a todos los pensamientos.”

 

sueños.-vb43.-Jerry N. Uelsmann.-all-art.org

 

La naturaleza tiene también sueños. Las flores de loto, por ejemplo, e igualmente los árboles – así lo  recuerda Heinrich Heine en “Intermezzo” -, tienen sueños nostálgicos, muy semejantes a los de los hombres. “Un abeto aislado –   escribe el poeta alemán – se eleva en una montaña árida del Norte. Dormita: el hielo y la nieve la envuelven en un manto blanco. Sueña con una palmera que allá, en el Oriente lejano, languidece solitaria y taciturna en la ladera de un peñasco ardiente.” Son vuelos oníricos que recorren el espacio. Se sueña siempre. También las palabras se adormecen y se envuelven en sueños. “Las palabras – escribe Albert Béguin-, han sido definidas y refundidas tantas veces, han sido escudriñadas con tanta precisión en nuestros diccionarios, que realmente se han convertido en instrumentos del pensamiento. Han perdido su potencia de onirismo interno. Para volver sobre este onirismo unido a los nombres, habría que organizar una investigación sobre las palabras que todavía sueñan, sobre las palabras que son “hijas de la noche.”

 

Mi abuelo, el Premio Nobel.-99h

 

En mi novela “Mi abuelo, el Premio Nobel” un personaje sueña con una palabra.” Es la historia - va contando Dante, el escritor - de un hombre que sueña con un nombre. Un nombre que se le aparece en el fondo del sueño, un nombre de plata, un nombre iluminado, fosforescente, Yasue. Un nombre de estrellas (…)  La primera noche ese hombre sólo lee Yasue en el fondo del sueño, como si estuviera colgado del vacío. La segunda noche se le revela como un nombre femenino, un nombre de mujer. La tercera noche conoce que ése es un nombre japonés, que Yasue es el nombre de una japonesa a la que tendrá que buscar, una japonesa que le amará (…) Entonces ese hombre empieza a hacer un viaje alrededor del mundo hasta llegar al Japón. Busca allí a Yasue entre las alamedas de bambú, por las avenidas de crisantemos, a lo largo de los bosques de hayas. Cada vez que ve a una mujer le pregunta : ” ¿Eres tú Yasue, la dama del color de las cerezas precoces?” Y cada vez cada mujer se vuelve desde su quimono azulado o rosa púrpura y le va diciendo: ” No. Yo soy la Dama del paseo de glicinas. ¿ Quién eres tú? “. Y la siguiente :” No, yo no soy Yasue. Yo soy la Dama del viento en los pinos. ¿Quién eres tú?”. Y así va conociendo a la Dama de la tercera luna, a la Dama de los pensamientos morosos, a la Dama de la túnica damasquinada, a la Dama de los acordes lúgubres…

Sí, en la literatura y en la vida siempre hay soñadores de palabras, como recuerda Bachelard.

 

sueños.-fudn.-Rosabasurto com

 

(Imágenes.-1.-Safwan Dahoul/ 2.-Jerry Uelsmann/ 4.-Rosa Basurto-galeriaestampa.com)

 

mujer-ttrred-John Singer Sargent- wikipedia

 

 

“Ella está detenida en un espacio

¿de su recámara? ¿del vestidor?

¿del baño? ¿Desde qué ángulo interior

ella inclina su rostro muy despacio?

La miro pensativa en la labor

del cuadro: el traje negro en largo lacio,

seda con luz de perla. En el palacio

-¿la casa es un palacio? – está el color.

Pero el color proviene de otra parte:

del rostro y de los hombros. La blancura

termina y recomienza en esa cara

como si fuera inaccesible un arte

más vivo que este rostro en la pintura.

En el retrato el corazón se aclara.”

 

Victor Manuel Mendiola.-“Madame X. Un retrato de John Singer Sargent”.-1884- Metropolitan Museum of Art- New York

(Imagen .-John Singer Sargent  ” Madame X”

EL ROSTRO DE LAS LETRAS

 

 

 

A veces los rostros de las letras hacen pasar unidos a Unamuno del brazo de Baroja, de la Pardo Bazán, de Galdós, de Rosalía o de Pla, de Juan Ramón, Machado, Azorín, Valle- Inclán, Gómez de la Serna, Ramón y Cajal, los Quintero o Benavente. A veces los rostros de las letras dejan pasar imágenes encadenadas en el tiempo y  no hay mas que contemplarlas. No hay que añadir nada más.

(Con motivo de la exposición que tiene lugar en Madrid desde el 24 de septiembre al 11 de enero de 2015 en la Dirección General de Bellas Artes: “El rostro de las letras. Escritores y fotógrafos en España desde el Romanticismo hasta la Generación de 1914“)

 

EL DUENDE DEL BAILE

 

Gades- antoniogades valprod fr

 

“El bailarín está inclinado en un rincón , se enjuaga la boca; pero contra los ojos, el burladero de los telones le oculta; viene y se va de él una vez más, agua y sudor. Entra su aliento hasta el callejón de los decorados. Luego encuentra el respiro. Se calma. Se yergue. Borra con un pañuelo la humedad de sus manos. Llega un tono de palmas del otro lado de la escena, desde el sol de la luz. Se le cita. Un “cantaor” sigue citándole, los brazos atrayendo el aire con el que quiere atraerse al bailarín. Es el tercio de la muerte, la última parte de la danza; allí donde este hombre murmura: “Yo me parto por dentro.” Toma el sombrero, el rigor, el nervio. Antonio Gades cambia a Antonio Gades la fastuosidad de un espectáculo por el estoque de la retención. No mira a nadie. No brinda a nadie. Conforme deja atrás las tablas, los tercios, los medios para ir entrando en esas tablas del teatro, su sobriedad sólo está brindando a ese trabajo de años que ha ido realizando en sí mismo.

 

Gades-unidadylucha es

 

Diez perfiles en su compañía: rostros, yemas de dedos, castañuelas transformadas en manos. El público del Teatro de las Naciones recorre el talle de su guitarra y las siluetas de lunares rojos y amarillos de bellezas morenas, el rasgueo seco de las cuerdas y los golpes del tacón, la planta, la punta de los pies marcando su ritmo al silencio. Antonio Gades aparece como uno de los más puros bailes de hombre que existen, la danza menos espectacular y más despojada, esa farruca seria y grave, tras la que surgirá luego su intentó de coreografía moderna española, seguida de la ‘Danza fantástica“, de Turina a la que Gades, con singular libertad de expresión, ha querido añadir el tema vasco tradicional del “zortzico” estilizando todos los movimientos que recortan un episodio de amor. Es la jota final la que concluye, esa jota con la que Gades ha querido hacer y deshacer cubos y rombos; juego incesante de formaciones, trenzado de brazos y parejas, excitado tintineo de ese par de piezas de madera que en salto hacen chocar los dedos hasta que de los huecos brotan al aire los estallidos de la sequedad.

 

Gades-iiu-spanish peopledaily com

 

La segunda parte – esa continuación de flamenco sobre la que Gades me revelaba, una vez más, su sentido de la comunicación no a través de lo espectacular, sino de lo sobrio, lo contenido, el contacto directo con el público por el camino de la austeridad -, forma un recinto. Del oscuro ritmo lento de las “bulerías”, tocando palmas, ascendiendo en emotividad, entran los sentimientos casi en solemnidad en el silencio del “martinete“, donde un “cantaor” solo, “El Lebrijano”, domina la soledad de la escena.

Antonio Gades, esbelto, vertical, los ojos entornados, el chaleco y su pechera blanca dando vueltas hasta alcanzar el vértigo, la rabia de su pirueta sobre la que se mueve en torbellino el teatro –  palcos, arañas, rojos, dibujos, dorados a una velocidad increíble en torno al eje humano de Gades -,  queda parado al fin, seco, cerrándose en un movimiento circular, como una media verónica en la que se va recreando este bailarín, en cuya vida – él mismo me lo ha confesado – parece adivinarse, invisible, la presencia interior de un toro despierto.”

José  Julio  Perlado

( desde París, diario ABC, mayo 1969)

 

 

(Imágenes.-1 y 2.-valprof.fr/ 3.-spanish peopledaily.com)

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 151 seguidores